COMPROMISO ESTABLECIDO

La Sociedad Panameña de Anestesiología, reanimación y Algiología (SPARA) está conformada por médicos dedicados a la administración de anestesia a los pacientes que van a ser sometidos a un procedimiento quirúrgico, a la reanimación y tratamiento de las condiciones y consecuencias del post-operatorias, incluyendo el dolor agudo y crónico.

 

Hoy son más de 200 –entre especialistas y residentes en anestesiología-, los miembros que forman parte de esta sociedad, que se unieron en busca de ser parte de una organización que promueva la educación continua, la actualización y reforzamiento de sus conocimientos y habilidades, el desempeño ético y que vele por un trato justo como profesionales.

Todos los médicos están plenamente certificados como idóneos para ejercer su especialidad en todo el territorio nacional, por Consejo Técnico de Salud del Ministerio de Salud, ente que regula el ejercicio de la medicina en la República de Panamá.

Pesa sobre la espalda del médico anestesiólogo la inmensa responsabilidad de mantener los signos vitales del que es paciente durante el procedimiento para el que se requiere la aplicación de anestesia y abolir –o al menos minimizar- el dolor quirúrgico durante y después de estos procedimientos.

Es por ello que la participación del anestesiólogo es indispensable en innumerables procedimientos quirúrgicos o de otro tipo, que se llevan a cabo a diario en panamá, y de vital importancia en el ámbito de la cirugía.

 

Sin importar el procedimiento al que esté vinculado, para llevar a cabo su función, el anestesiólogo requiere conocer a fondo al paciente, lo que logra mediante un análisis de su historial clínico y examen físico y mediante la recolección de datos importantes momentos antes de realizarse el procedimiento.

Esta información le permite al anestesiólogo conocer los antecedentes patológicos que permiten influir en la evolución del paciente o en el desarrollo de incidencias que vayan en detrimento de su salud, y por ende, estar preparado para enfrentar y subsanar eventuales complicaciones producidas por la anestesia, el procedimiento per sé o afecciones de salud previas.

 

Asimismo, el médico especialista en anestesiología, posee también vastos conocimientos en reanimación cardio-pulmonar-cerebral, por lo que siempre formará parte de los equipos involucrados a los procesos de reanimación en las instituciones hospitalarias.

Al ser los responsables también de controlar, minimizar y abolir la sensación de dolor, tanto en sus formas agudas como crónicas, en ocasiones pueden ejercer bajo la subespecialidad de la algiología, bajo la cual se establecen las llamadas Clínicas del Dolor.

 

Finalmente, como corolario de la panorámica descrita, hoy se observa una tendencia hacia una nueva forma de concebir a la Anestesiología como Medicina Perioperatoria, una visión integral del manejo perioperatorio del paciente, con la intención de hacer más expedito y eficiente el manejo del periodo perioperatorio del paciente (antes, durante y después de la cirugía).

¿Dónde estamos y hacia dónde vamos?

La utilización de nuevas técnicas de tratamiento, los avances médicos y tecnológicos en otras especialidades, los estudios científicos, la consideración del dolor como enfermedad conllevan a la evolución de las especialidades de anestesiología, reanimación y algiología, definiendo las bases para la generación de nuevas subespecialidades, entre las que están la neuroanestesia, cuidados intensivos y la anestesia cardiovascular.

En la actualidad, el médico anestesiólogo es requerido en procedimientos en los que se aplican nuevas técnicas como la fibrobrococospia, la entubación endoscópica con video asistido, durante el monitoreo intraoperatorio para el manejo intensivo de cirugías cardiacas.

Su participación también se hace necesaria durante la realización de ecocardiografías, que en sus inicios eran utilizadas en cirugías cardiacas, para vigilar la contractibilidad del músculo cardiaco, identificando insuficiencias cardiacas intraoperatorias y que posteriormente innovó en los bloqueo de nervios periféricos para cirugías ortopédicas.

Lo avanzado de esta especialidad, impulsó la creación de sociedades médicas afines como en la Sociedad de Anestesia Regional y la utilización de menos agentes inalados, con la que se obtenía una mejor analgesia post-operatoria, un mejor manejo del dolor, beneficiando ampliamente al paciente con dolor crónico y utilizándose en las Clínicas  del Dolor para tratamientos que hace diez años eran de difícil manejo.

Poder controlar el dolor cambió además la concepción que se tenía sobre el mismo, pasando a considerarle el quinto signo vital que tiene el ser humano. Por ello, los esfuerzos se dirigen a la intención de abolir el dolor pre, trans y post-operatorio.